Parálisis del nervio radial | Causas, síntomas, tratamiento y recuperación

El nervio radial es aquel que va desde la axila hasta la mano, bajando por la parte posterior del brazo. La parálisis de este se produce normalmente debido a traumatismos directos sobre el nervio o fracturas del húmero, aunque también puede ser ocasionado por la diabetes, el uso inadecuado de las muletas, la presión prolongada sobre el nervio o por una contracción prolongada y repetitiva de la muñeca.

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El daño a este nervio da lugar a problemas con el movimiento o la sensibilidad de la parte superior, el antebrazo o la mano. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dolor
  • Alteraciones en el movimiento de extensión de la mano
  • Alteraciones de la sensibilidad en el dorso de la mano y el antebrazo
  • Dificultad para extender el brazo a la altura del codo
  • Dificultad para flexionar la mano hacia atrás
  • Debilidad, acompañada de pérdida de coordinación de los dedos de la mano
  • Pérdida muscular en el antebrazo
  • Hormigueo

TRATAMIENTO

Para detectar que existe una parálisis del nervio radial, se suelen realizar diversas pruebas como la resonancia magnética, electromiograma o biopsia.

En la mayoría de los casos la recuperación se lleva a cabo de forma lenta sin necesidad de cirugía y a través de la inmovilización.

Una férula en la muñeca ayuda a aliviar los síntomas y a prevenir posibles lesiones. No obstante, el tratamiento quirúrgico puede servir de ayuda si los síntomas empeoran o si hay evidencia de que el nervio se está desgastando.

Dependiendo del tratamiento recomendado por el facultativo, se puede utilizar una férula activa, ayudando a fortalecer y restablecer la musculatura de la zona afectada.

La cirugía estará indicada para la liberación del nervio en puntos de compresión del antebrazo.

RECUPERACIÓN

Para una mejor recuperación se deben llevar a cabo los siguientes ejercicios:

  • Rotación del brazo hacia dentro y hacia fuera, variando la posición del brazo. Acompañar la rotación con movimientos del cuello.
  • Descender el hombro lo máximo que se pueda y mantener en esa posición.
  • Colocar el brazo con una apertura de 45 grados y con el puño cerrado hacia atrás, extendiendo el codo y el hombro. Girar la cabeza hacia el lado contrario. Hacer movimientos del brazo de tensión y extensión.

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Cosas a vigilar tras una inmovilización