Síndrome de Dolor Regional Complejo | Prevención y tratamiento

El Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC) es un trastorno de dolor crónico que suele aparecer en las extremidades, provocando un dolor intenso.

Esta enfermedad rara predomina en las mujeres, apareciendo normalmente entre los 40 años, con síntomas como:

  • Inflamación
  • Quemazón y alta sensibilidad en la zona afectada
  • Rigidez de la articulación

La causa del síndrome de dolor regional complejo aún es desconocida.

Se relaciona con un daño al sistema nervioso, no controlándose adecuadamente el flujo sanguíneo, la sensibilidad y la temperatura del área afectada.

Esta enfermedad se puede clasificar en dos tipos:

  • Tipo I o Algodistrofia: es el más común y suele aparecer después de una lesión menor, clasificándose como una lesión de partes blandas. Conocida antiguamente como Distrofia Simpática Refleja.
  • Tipo II: tiene los mismos síntomas que la de Tipo I, pero este aparece tras la lesión de un nervio. Conocida antiguamente como Causalgia.

PREVENCIÓN

Esta enfermedad no muestra modificaciones analíticas valorables, por lo que la Radiología convencional podrá mostrar la desmineralización ósea de la zona afectada.

El Síndrome de Dolor Regional Complejo de Tipo I puede, en ocasiones, prevenirse.

La movilización del paciente después de una intervención quirúrgica asociada con alguna lesión, tratamientos de fisioterapia, descanso adecuado y una alimentación equilibrada son fundamentales para prevenir daños en el sistema nervioso.

TRATAMIENTO

No todos los casos clínicos presentan los síntomas y signos tradicionales del Síndrome de Dolor Regional Complejo, lo que puede suponer un difícil diagnóstico y tratamiento.

Los tratamientos más efectivos son los basados en antiinflamatorios, corticosteroides o antidepresivos, entre otros.  El tratamiento debe ser individualizado según las características del paciente

Además del tratamiento del dolor, se aconseja rehabilitación y terapia psicológica.

Otras técnicas como la fisioterapia, la terapia ocupacional y/o la estimulación eléctrica (transcutánea y/o  medular) se han mostrado efectivas para mejorar la calidad de vida del paciente en el transcurso de la enfermedad.

FÉRULA DE PROTECCIÓN

El pasado mes de febrero, FIIXIT  junto con Ortopedia Rambla procedió al diseño y fabricación de una férula protectora a medida para una paciente con esta patología.

El caso ha sido todo un éxito. Se ha mejorado así la calidad de vida de la paciente durante la enfermedad, ayudando a evitar factores como el roce con elementos o incluso el quemazón que puede suponer el contacto con el aire.

En las siguientes imágenes se puede observar como la férula hace un efecto “armadura”, una vez acoplada a ella la funda interna para evitar el quemazón del aire. Aún así, la paciente tiene suficiente espacio para el movimiento de la mano en su interior, aun con las vías y vendaje:


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